Los Testigos es uno de los archipiélagos más recónditos de Venezuela

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Entre las islas que lo integran figuran Testigo Grande, Conejo, Iguana, Morro Blanco, Noreste, Rajada, El Chivo y Peñón de Fuera

Viajar en barco al archipiélago Los Testigos, en las Dependencias Federales venezolanas, equivale, en cantidad de horas en avión, a ir a Malasia, en Asia. Partiendo desde La Guaira el recorrido suma 16 horas. Son 17 islas e islotes que albergan a no más de 200 almas. Solo unos cuantas están habitadas. El archipiélago está a 80 kilómetros — aproximadamente tres horas en lancha— de la isla de Margarita, en Nueva Esparta.

Ante la interrogante de cómo es la cotidianidad en este recóndito paraje, María Salazar, comisaria general y máxima autoridad civil de ese oaisis caribeño, asegura que la vida gira en torno de la pesca.

La comisaria general cuenta que los “testigueros” toman agua de lluvia, se proveen de energía eléctrica a través de viejas plantas y no disponen de muelles para el atraque de embarcaciones, porque se los llevó un huracán “hace como diez años”.

Sobre la idea de pasar a ser un territorio insular con una autoridad política, considera que “sería bueno contar con mejores servicios médicos, una ambulancia acuática, un sistema de agua potable y los muelles para que los niños que salen a la escuela no tengan que mojarse para embarcarse en los peñeros”.

Los Testigos es un paraíso de tranquilidad. Así lo describe Francisco Mata, de 75 años, mientras juega dominó bajo la sombra de un roble. Con una serenidad que se contagia, el “cacique”, como le llaman los isleños por respeto, es descendiente de los primeros moradores.

“Los ingleses fueron de los primeros que llegaron y les gustó. Introdujeron la cría de chivo y de ovejo, antes lo que había era cochinos salvajes. Después vinieron personas de Margarita y Carúpano. He pasado toda mi vida acá, mis padres eran de Margarita y se mudaron para acá. Estoy orgulloso de mi cerro. Aquí vivimos felices”.

La belleza del archipiélago enamora a los turistas. La idea de un turismo a gran escala no le atrae a pobladores como Jesús Rafael Mata Vásquez, quien nació en la isla Testigo Grande hace 50 años.

“No queremos ese turismo que llega en muchas partes. Que vengan unos días y se regresen, pero no queremos que hagan edificios. Uno vive aquí feliz porque no hay malvivientes, ni nada de eso".

María Salazar refleja el sentir de quienes decidieron formar su familia lejos del bullicio urbano. "Yo no cambio Los Testigos por nada, dormimos con las puertas abiertas y no pasa nada. Es de los archipiélagos más vírgenes del país. Es un lugar muy lindo, a los turistas les pedimos que recojan la basura y que nos ayuden a mantenerlos como ahora".

No se necesita haber nacido en Los Testigos para deslumbrarse por los encantos del Caribe venezolano. Al caer la tarde el cielo multicolor se conjuga con un mar que esconde vida y sustento, y que espera silente que lo preserven para las fururas generaciones.

Dependencia Federal

El archipiélago Los Testigos, por su figura de Dependencia Federal no posee ni gobernador, ni alcalde, es una división administrativa especial contemplada en el artículo 17 de Constitución.

Dicha figura es estudiada por el Ejecutivo nacional para convertir éstas dependencias en territorios insulares.

Está en proyecto aprobar un segundo territorio insular, integrado por el triángulo que forman “la isla de la Tortuga (norte), la Blanquilla y Los Testigos (noreste), con la Isla de Margarita como base y el estado Sucre (este)”.

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  • Fuente: Panorama
  • …y que lo sepa todo el mundo!